EL TRANSPORTE PÚBLICO DE LIMA



Tú no sabes lo que es el tráfico si no te has subido al autobús en esta ciudad. No sabes lo que es tener que aguantar oleadas de calor intenso, sin poder hacer nada. No sabes lo que es tener que compartir aire contaminado por más de dos horas con demasiada gente. Y, si eres mujer, definitivamente no sabes lo que es estar rodeada y aplastada por un sinfín de hombres sin ninguna posible salida, y con el constante temor de ser manoseada. 
A mi aceptable edad he tenido que adaptarme como si estuviera en la misma Sabana para poder sobrevivir, créanme cuando les digo que la frase "agárrate o muere aplastada" va en serio. Los autos se mueven violentamente y no sienten piedad cuando tienen que cortar camino. Uno de los momentos más críticos para mí es cuando, de repente, hay un solo asiento vacío. Nada más importa señores, el asiento se ilumina por algo divino y todo alrededor está borroso. Dios se apiade de ti. No les miento, he orado para que no haya un asiento vacío justo delante de mí. No sé cómo demonios lo hacen, pero siempre existe esa señora que se filtra desde el un extremo del bus hasta el otro solo para coger el asiento. Prepárate para ser empujado. Lo más gracioso es cuando, con el autobús lleno hasta el tope, alguien se atreve a guardar el asiento para el amigo que está en el otro extremo del auto. ¡No me jodas! Otra de las cosas que más temo es que el bus se pase de tu paradero. Prepárate para gritar y apartar a todo el mundo si quieres llegar a la puerta. ¡Ah! y también entrena a tus oídos para escuchar la dulce voz de alguien reclamándole al cobrador del bus, eso es aún más gracioso.
Es inevitable, amigos, uno se vuelve más devoto cuando viaja en el autobús de esta ciudad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario