Es normal. Creo. No es como que lleve una placa colgando del cuello y que la gente, de repente, lo sepa. Que sepa que ya soy una adulta. Casi.
Supongo que es como cuando estabas en la primaria y los de secundaria te decían que ahí los profesores son unos mierdas y que te dejan más tarea que igual no vas a hacer. Lo cual era verdad, pero no lo notas. Has crecido tan rápido que no te das cuenta de la diferencia, solo te adaptas.
Siempre imaginé que en mi cumpleaños 18 estaría en tacos en una discoteca bailando y sudando mucho, bebiendo hasta perder la cordura y, por ley, no llegando a mi casa antes de las 7 am. Sigue siendo una posibilidad. Para cualquiera, menos para mí.
¿Es tan estúpido no querer pasar tus 18 años en un bar? Ni siquiera comprendo el emborracharte hasta no acordarte de nada. Quiero recordar mi cumpleaños. Y creo que quiero recordar al chico con el que me acosté solo porque me pareció lindo. No tiene sentido tener tanta diversión y luego no recordarlo. No sé. Que se jodan.
Es raro, sin embargo, me siento como de 15. Aunque dudo que siga pensando igual.
Digo yo, cumplir 18 es básicamente tener más posibilidades de ganar las discusiones con tus padres y, por supuesto, dejar de ser invisible para el estado. Osea...nos joden más.


